La Ética Objetivista es el ensayo principal que se manifiesta en el
libro de Ayn Rand "La Virtud del Egoísmo". Mientras se recorre las páginas de este escrito, se nos propone una crítica directa hacia los filósofos, aquellos que han invertido tanto tiempo en evaluar sus ideas pero no el por qué lo hacen. Es inevitable que se piense en un principio que la autora expone sus ideas como si fueran algo definitivo, una verdad absoluta. No obstante, si llama al cuestionamiento sobre la idea que tenemos del egoísmo desde pequeños, ¿es en verdad tan negativa? Definitivamente, algunos dirán que esta autora es un poco tajante y determinante, pero es algo natural si se esta hablando de una persona judía que sobrevivió ambas Guerras Mundiales.
El ensayo incluye conceptos como el valor y cómo surge, ¿a qué le llamamos valor?. Toma en consideración términos cuyo significado damos por sentado, la vida y la muerte. ¿Uno permite la existencia del otro? Otras interrogantes surgen a medida que se avanza el ensayo y cada una de ellas vale la pena reflexionar.

En relación al título de esta entrada, el egoísmo, aquella cualidad que es menospreciada desde los ojos de cualquiera. Sin embargo, Rand establece que el egoísmo lo debe practicar cada hombre y que es la única manera en que los que se encuentran a su alrededor, puedan vivir en armonía. Ella expresa: "el bien humano no requiere sacrificios humanos y no puede ser logrado por el sacrificio de nadie a nadie." También advierte: "Los intereses racionales de los hombres no chocan, que no hay conflicto de intereses entre hombres que no desean lo inmerecido, que no hacen sacrificios ni los aceptan, que tratan entre sí como comerciantes, intercambiando valor por valor". En definitiva, pienso que su punto tiene coherencia, una persona que mediante el proceso de racionalización descubre lo que en realidad necesita para llevar una vida digna sin perjudicar a nadie, puede llegar a ser egoísta asegurando la preservación de su vida pero de manera justificada.
Considero que lo que se propone es una cuestión utópica, puesto a que no se puede esperar a que cada individuo opte por esta mentalidad y no actué por beneficio propio. Lo anterior mencionado no le quita el crédito a la esperanza de que se pueda conseguir aquello, y quizás, lograr que la humanidad sea egoístamente correcta.
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